Virgen de la Altagracia, madre protectora y guía del pueblo dominicano, cúbrenos con tu manto sagrado y derrama tu amor sobre nuestra nación. Fortalece nuestra fe en los momentos de dificultad, renueva la esperanza en cada corazón y acompaña a nuestras familias en su caminar diario.
Ilumina nuestros hogares con tu luz, protégelos de todo mal y enséñanos a vivir en paz, solidaridad y unidad. Que, bajo tu amparo, crezcamos como pueblo en valores, respeto y amor al prójimo, confiando siempre en tu intercesión y cuidado maternal.



